sábado, 31 de octubre de 2009

POLVO GLORIOSO



Nos sacudimos rápidamente las malas vibras que pudo haber dejado mi aventura con el Gerente, harto fome ¿no?
En todo caso nosotros tiramos la raja sin necesidad de agregados…aunque esas aventurillas fuera de casa le dan ese toque espectacular y especial…ese toque perversillo y oscuro.
Yo siempre me sorprendo de lo exquisito que seguimos tirando, somos viejos amantes, nos conocemos desde la esencia hasta la piel, pero eso no ha hecho sino establecer las bases para darle vuelo a nuestros juegos, de ahí partimos, de ahí pa’arriba.
Empecé a pensar cuál era nuestra previa y no pude delimitarla fácilmente ¿ Dónde empieza? ¿En mi casa cuando busco la ropa que sé te va a provocar? O cuando me preguntas ¿ vamos pa’ adentro mi rica? y yo voy al baño a prepararme para ti. No sé, hasta podría empezar el día anterior, cuando en mi cabeza tengo la certeza de que al otro día a alguna hora voy a estar gozando como perra y un paradojal escalofrío me recorre la espalda.
Pero ya estando en el asunto mismo, nuestros polvos comienzan generalmente con un atraque en pelotas y de pie. Nos besamos, nos chupamos la boca, nos apretujamos, nos olemos.
Me encanta sentir de manera muy consciente cómo empiezo a excitarme, cómo la boca se me llena de saliva, cómo me embriaga tu saliva, el calor me inunda y la zorra empieza a tener vida propia. Se posiciona en todo su poderío, pero se convierte en una reina magnánima y generosa, que deja espacio a los demás para que todos puedan disfrutar. Todo se pone en alerta para comenzar a deleitarse sin prisa, la espalda, las orejas, el cuello, la cabeza, las manos, la boca, las tetas, todo.
Ese es uno de los momentos en donde el espejo cobra protagonismo, nos hace tomar cabal conciencia de nuestra desnudez, de las formas de cada cuerpo y de lo que conformamos en conjunto. Cuando tus manos se deslizan curiosas hasta llegar a humedecerse en mi ansiosa zorra, la piel se eriza, hundo mi cara en tu pelo sintiendo tu olor y un pequeño temblor recorre mi cuerpo…El solo recuerdo me hace calentarme nuevamente.
Generalmente es en esa etapa cuando aparece El Lucho en todo su esplendor, firme y duro. Es posible que haya aparecido antes y lo siento empujándome, como diciendo ¡Hey, aquí estoy! Entonces lo agarro y empiezo a pasarlo por fuera de mi zorra, a rozarlo con mi clítoris, pero antes dejo en mi mano las gotas de semen que puedan aparecer, para después chuparlas. No me permites saborear tu semen muy a menudo, ese es uno de los placeres que no me sobra por lo que tengo que aprovechar esas pequeñas instancias.
Me acomodo en cuatro patas sobre la cama, arqueando mi espalda esperando que El Lucho se meta con todo, sintiendo como se abre camino hasta el fondo. Me gusta cuando la zorra está mojada pero no empapada todavía (eso es un momento muy cortito), para sentirlo apretado, gozando la pequeña dificultad con que entra. Hundo mi pecho en los cojines y voy sintiendo como cada vez entra y sale, la dificultad del principio desaparece y las ganas explotan contenidas, siento la presión de tus manos agarrando mis caderas para empujar y entrar con el Lucho todo lo que pueda, hasta que acabo.
Sin sacar al Lucho de su guarida, me paro y nos giramos, yo dejo que manejes mi peso y nos recostamos sobre la cama quedando de lado, ahí abro mis piernas y te ofrezco mi zorra ya empapada con el Lucho adentro y siento tus dedos jugando con mi clítoris tenso, agarrándome las tetas, apretando mis pezones hasta que chillo de gusto.
Te pido un pitito, a veces antes de encenderlo, al pasar por sobre mí me penetras con mis piernas en tus hombros, siento la presión y parece que me fuera a desmayar de gusto.
Nos fumamos el pito cuando estamos ya enfermos de calientes y ahí nos vamos al cielo, a explosiones de colores, a un placer profundo y desgarrador, desde ese punto ya no bajamos más, nunca sabemos hasta dónde vamos a llegar, pero siempre sobrepasa nuestras expectativas.
Para cambiar el ritmo te pido al Brrruce, me vuelve loca sentirme tan perra que puedo estar masturbándome largo rato frente a ti, gozando como enferma , sintiendo la vibración en mi clítoris. Una de mis posiciones favoritas es que me penetres abrazándome por la espalda, agarrándome las tetas, una con cada mano, tirándome los pezones, siento tu brazo en mi cuello quitándome el aire y yo me pajeo con el Brrruce hasta que me ahogo en mis orgasmos que vienen uno tras otro, y cada vez es más intensos, cada vez necesito de menos tiempo para tomar vuelo de nuevo, cada vez más potentes, escucho mis bramidos raspando mi garganta, no quiero parar, no puedo creer lo rico que es, no queda ni un milímetro de piel que no esté erizada. Los temblores me inundan poderosos ya no soy yo, me abandono al goce máximo.
-Haz lo que quieras, todo me gusta, tírame el pelo, presióname con tu pico, estrújame con tus manos, estoy loca de caliente, tu perra en celo, tu puta-
Cuando ya no puedo más te pido un respiro, pero sé que la fiesta no ha terminado, prendo un cigarro y hacemos una pequeña pausita, conversamos… generalmente de sexo… ya te quiero adentro otra vez, tu mano se acerca a mi zorra y vamos de nuevo, me preguntas quién me está tirando, cierro los ojos y el Joven Amante viene a mi cabeza, me acuerdo de sus manos agarrando mis tetas. Lo imagino con su cabeza hundida en mi zorra, chupándome fuerte, casi mordiendo mi clítoris, encerrando toda mi zorra en su boca, metiéndome la lengua.
Te metes de nuevo, casi de lado abro las piernas lo más que puedo y ahora es más rico sentir tus manos. Tus dos manos hurgando mi zorra, te acomodas la pulsera en tu muñeca de manera que las pelotitas queden hacia abajo y me frotas con ellas, me gusta mirar como me masturbas con ese objeto, me gusta que sea un objeto lo siento duro, casi me duele pero me excita demasiado la perversión de gozar con un objeto, a esas alturas podrías meterme hasta la lámpara y yo estaría feliz.
Me imagino montándote y voy a de poco alimentando esa imagen en mi cabeza, calentándome más, hasta que me muero de las ganas. Entonces te monto haciendo realidad esa fantasía reciente. Me siento sobre ti clavándome con tu pico y obscena te tiro las tetas en la cara para que las chupes, tu pones una mano en mi zorra y la otra en mi culo, no puede ser más rico, prolongo ese placer delicioso lo más que puedo, voy concentrando mi atención en un punto cada vez, intentando sacarle el jugo a cada estímulo. Te tomo la cara para sentir mayor tensión en la teta que estás mamando, me contengo, siento tu mano en mi culo que se abre para ti, me penetras con tu dedos, me siento llena con tu pico duro en mi zorra, me aprieto contra ti y busco tu mano en mi clítoris, ya no puedo más, ya quiero acabar de nuevo, contengo la respiración hasta que exploto.
Quedo exhausta, necesito una pausa, pero esta vez de verdad. En una de esas logro fumarme el cigarrillo entero.
Vuelves a la carga besándome, comiéndome la boca, estrujándome las tetas.
Mi zorra ya no da más, si me rozas mi cuerpo reacciona desmedido, empiezo a jugar con el Brruce pero lo meto en la zorra sólo para lubricarlo y poder meterlo en mi culo, sólo ese estímulo nuevo me hace empilarme de nuevo, siento como se abre con la vibración, me agarro las nalgas abriéndolas, me exhibo con el Bruce que entra y sale de mi culo, el Lucho está activo le ofrezco la zorra y siento dos adentro, bien culiada, bien perra, por el culo y por la zorra al mismo tiempo , el placer es indescriptible, no puede ser más.
Deliciosa equivocación, sí puede ser más... hacemos el cambio y ahora el Lucho se abre camino por el culo, no hay dolor, sólo un placer enorme, ¡qué RIICO!!!! La zorra despierta y está entera disponible para tus manos, para tus dedos que se meten frotando los bordes, desde el clítoris hasta adentro de la vagina. Quiero sentir tu pico en el fondo de mi culo, entrando y saliendo, lo imagino y me caliento más aún, hace rato que pienso que no es posible calentarme más. Agarro el pico con la mano para cerciorarme de que esté todo adentro, me siento la perra más caliente del universo, una diosa del sexo, babeo de gusto.
¡DALE , dale fuerte mi perro… lo más que puedas… fuerte, adentro qué maravilla! me muero de ganas de que acabes en mi culo, sintiendo tu pico inflamado explotando apretado encerrado en mi culo, mojándome entera, sucia, mis alaridos llegan a asustarme
¡ Qué weá más deliciosa!
Ahora sí que no puedo más, me arrastro hasta tu dormitorio y entro en coma, alguna veces ni siquiera siento cuando vienes a acostarte.
Despierto generalmente cuando apareces con la bandeja del desayuno y con la sensación maravillosa de haber tenido el mejor polvo de la vida.

jueves, 29 de octubre de 2009

LAS COSAS TERMINAN

Tú fuiste más apoyador que la cresta, en todo sentido. No podías creer que hubiera sido tan poco perceptivo, tan poco jugado, pero yo soy una convencida que las cosas se hacen de a dos, algo faltó. Bueno, si al final tampoco era tan importante.
Sólo quedaba el cierre final del capítulo, ese fue en un restaurante del barrio Lastarria.
Yo había puesto algo de distancia después de nuestro polvo en el Valdivia y él estaba evadiendo. Pero finalmente se atrevió y me preguntó.
Mis dardos primero apuntaron hacia esa especie de presentación en sociedad sin mi autorización, insistió en que había sido una broma, me dio rabia que no asumiera la metida de patas. El apuntaba a que sus amigos querían vernos como pareja, porque me tenían buena a mí y mucho cariño a él, le expliqué que lo que me importaba era lo que él pensaba o sentía y no sus amigos.
Le expuse de manera muy sutil que me parecía que él estaba algo confundido, ya que habíamos hablado que esto no pasaría de amistad y que yo sentía que él andaba buscando una pareja. Na’ que ver – me dijo- ¿de dónde sacaste eso?. Podría haberle dicho: de la cena de parejas, de las tantas extrañas invitaciones que me formulaba, hasta del email cargado de emociones que me había enviado desde Buenos Aires, que indesmentiblemente era una declaración de amor. Pero me callé, creo que su ego no lo hubiera soportado.
El me aseguraba que estaba clarito que nosotros no éramos pareja, pero yo le dije que tampoco estábamos en vías de serlo. Eso lo desestabilizó tanto que en un minuto me dijo que ya no quería seguir hablando del tema y yo, no quería seguir dando vueltas en lo mismo, así es que lo dejamos un rato.
Pero mientras almorzábamos su cabeza debe haber andado a mil por hora, porque de repente a título de escopeta, me dijo que la verdad era que esto de los amigos con ventaja no le acomodaba, ésa era la confesión que yo esperaba.
Sonreí aliviada y le dije que no había ningún problema, que podíamos seguir siendo tan buenos amigos como antes, incluso mejores ya que nos conocíamos mucho más y que me parecía bien que dejáramos de tirar.
Parece que esa no era la respuesta que él esperaba, porque apenas dije eso, él trató de echar pie atrás. Que no, que él quería seguir tirando conmigo, en fin, pataleó un buen rato, pero su confesión fue mi argumento para detener definitivamente mi relación de sexo con él, sin hacerle daño a la amistad de tantos años.
El tiempo me dio la razón, él andaba loco detrás de una mujer que ocupara el cargo de primera dama, porque no pasó mucho tiempo hasta que me dijo que tenía algo que contarme. Estaba embaladísimo con una mina que había conocido, quería irse a vivir con ella al tiro, traté de aterrizarlo un poco…pero poco, no fuera a pensar que yo estaba celosa. Igual me alegré por él y se lo hice saber.
La última vez que hablamos fue hace poco tiempo para mi cumpleaños. Me contó que ya andaba tirando pa’ la cola con lo de su mina nueva, obvio ¿no?, además me envió este email:
Hola Trini, te mando un gran abrazo en tu cumpleaños, te reconozco por tu grandeza, tu ternura y tu entrega … eres grande …. Un beso y todo mi cariño incondicional.
Esa es la prueba de que todo volvió a la normalidad y que seguimos siendo tan amigos como siempre.
Finalmente TODOS ganamos… yo gané experiencia ¿ya?

martes, 27 de octubre de 2009

HOTEL VALDIVIA

Me pasó a buscar a la salida de mi trabajo y nos fuimos en su auto al Hotel Valdivia, nos ofrecieron la única suite que quedaba, la suite japonesa….con el ansiado y sobrevalorado jacuzzi.

Encuentro que esas tinas gigantes con chorritos de agua son ricas, ideales para relajarse después de un largo día y para regalonear, pero me parece que se les otorga un valor erótico que va sobre la realidad.

Igual el Valdivia es bonito: tiene cuento, iluminación entretenida, puentes y juegos de agua, las sábanas son ricas, todo luce impecable y pulcro, además hay una sensación de isla que los hoteles rascas no tienen, uno no escucha los embates, ni los “vamos Juan” y gemidos varios de las otras parejas. El frigo bar bien premunido y no tienes que volver a abrir la puerta para que te lleven o pasen nada, hasta que te vas. Las cosas que puedas pedir las entregan a través de un compartimiento de doble puerta, cuando la comida o tragos se encuentran ahí, te avisan por teléfono.

El por supuesto llegó de cabeza al jacuzzi, pero yo pensé que lo iba a preparar y que después tendríamos alguna previa cariñosa fuera del agua, una vez más equivocada, apenas estuvo lleno se metió solo, era divertido porque yo estaba vestida completamente, hasta con chaqueta y él en pelotas con las burbujas hasta el cuello.

Podría haberme desvestido detrás de una muralla que separaba al jacuzzi de la habitación y ni siquiera se hubiera enterado de toda mi especial preparación de perra, me sentía bastante ridícula con mis medias con ligas y todo eso, pero gallina no soy, así es que lo hice intencionalmente en frente de él, me veía en un espejo y de verdad lucía matadora, no seré la Sharon Stone, pero era evidente el jueguito, nuevamente ni una palabra. No me amilané y continué sacándome la ropa prenda por prenda, lentamente con todo el encanto que podía.

El sólo reclamaba para que fuera a meterme al agua con él, prendí mi pitito y me paseaba por el puente en este jardín japonés, me faltaba el trajecito de geisha y el quitasol no más, capaz que con eso le hubiera movido algo más. Me senté en una silla mirándolo, tratando de buscar en mi experiencia cómo poder llevar a cabo, de buena forma, eso que la mayoría de las veces me resulta tan naturalmente placentero y que esta vez, nuevamente, parecía un duro trabajo.

Traté de despejar la cabeza, los pensamientos a veces juegan en contra de las sensaciones y me metí al jacuzzi dispuesta a disfrutar todo lo que pudiera. Me abrazó y empezó a acariciarme. En el agua hay que tener especial cuidado porque la sensibilidad cambia, fue un poco brusco en el comienzo, pero a poco andar me pareció agradable, yo le agarraba el pico que esta vez estaba duro (por fin), él me metía los dedos en la zorra que se mojaba viscosa.

Pensé que todo iba a andar bien, pero él empezó a tratar de penetrarme en el agua sin condón, esto que lo sepan los varones: si uno no lo permite, la penetración resulta casi imposible, salvo con violencia. Al principio le evadí con sutileza, no entendió, seguramente pensaba que me faltaba lubricación o calentura porque volvía a hurgar mi zorra con sus manos, se percataba de que todo estuviera bien, seguramente se orientaba y volvía a la carga con su pico, me negué en forma más evidente, tampoco entendió, seguía en su afán de meterme el pico. Le dije que no siguiera intentándolo, ya que sin condón no, y nada, él empecinado en su idea fija ¡qué lata! Porfiado como gerente curao, no me quería enojar pero en un momento pensé que el encuentro podría terminar en tragedia o escándalo, porque en general basta con insinuar que uno no quiere algo en esas circunstancias, para que la pareja acceda a tus solicitudes, nunca había vivido ser casi forzada.

Estuve luchando contra este elefante y su pico y contra la rabia que ya se estaba acumulando peligrosamente, sabía que no iba a permitirle de ninguna manera que se saliera con la suya, siempre supo que el condón era algo con lo cual yo no transaría.

Medio volada en el jacuzzi en medio de esa insólita pelea, tomé la decisión más iluminada de toda mi vida, NUNCA MAS CON ESTE WEON.

Estaba a punto de vestirme y mandarme cambiar en mala, justo cuando se convenció que no era que me hiciera la que no si sí y desistió de hacerme feliz con su pico sin envoltorio.

Yo no sé cómo serían sus experiencias anteriores, pero él pensaba que tirábamos el descueve y que me satisfacía más que la cresta. Debo confesar que a lo más alguna vez fingí un orgasmo piolita para que me dejara ir, pero era muy evidente que nuestros polvos eran rascas por decirlo decentemente.

Hice un trabajo de joyería para sacarme la malas vibras de encima y con una paciencia que me asombró, decidí que ya que era la última vez, igual pondría todo de mi parte para que no nos quedáramos con un mal recuerdo.

Nos secamos y nos fuimos a la cama, se puso el condón y me penetró de frente, aguanté su peso todo lo que pude y me puse a lo perrito, sabía que a él no le gustaba mucho ya que debía hacer la pega, pero por lo menos funcionaba. Apenas me insinuó que iba a acabar, lo incité a que lo hiciera, fingí un orgasmo para que no se sintiera mal y me fumé un cigarrillo bastante silenciosa.

El me invitó al jacuzzi nuevamente, pero le dije que fuera solo, que yo prefería descansar un rato en la cama, no quería volver a la misma batalla de nuevo.

Cuando salió yo ya me había vestido, así es que a pesar de sus pataleos nos fuimos.

La aventura terminó insípida, no le dio ni para teleserie rasca, mucho menos para ópera de Puccini, por lo menos la madame Butterfly algún polvo bueno se habrá mandado.

En el camino me empezó a dar risa, ¿cómo tan burra? (si me demoré 25 años en separarme cuando mi matrimonio se fue a la cresta en dos años).

Finalmente estaba tranquila, me había convencido (POR FIN) que él y yo no teníamos química, compatibilidad de caracteres, magia, feeling o como quieran llamarlo. La decisión estaba tomada, sólo tenía que buscar la mejor manera de comunicárselo.

domingo, 25 de octubre de 2009

PERRA, BRUJA, HADA, BURRA














No quería dejarlo solo en esas circunstancias: pobre y recién separado, yo había pasado por lo mismo y sabía perfectamente que eso genera un estado de mucha vulnerabilidad y la verdad, le tenía mucho cariño.

Pero sus actitudes dominantes y arrogantes despertaban a la bruja que tengo adentro y que, para beneficio de todos, es mejor que esté dormida, creo que él me recordaba demasiado a mis antiguos y autoritarios amores y eso hacía que aflorara toda la mala onda que tenía guardada a partir de lo mal que lo había pasado en esos tiempos.

Se convirtió en algo así como el chivo expiatorio de ese tipo de energúmenos.

Pero también tengo un hada que a veces despierta. El se moría de ganas de ir al concierto de Ennio Morricone y yo tenía acceso a algunas entradas para ese espectáculo. La verdad era que aunque me gusta mucho la música de cine, no me parecía nada seductora la idea de tener que luchar con multitudes, llegando con muchas horas de anticipación, para lograr ver y escuchar de muy lejos un espectáculo al aire libre, que para mí gusto debiera disfrutarse cómodamente sentada en una butaca y con buena acústica.

Además tenía otros compromisos, pero como lo vi rayando por el tema, arreglé mis obligaciones, me armé de valentía y accedí a que asistiéramos al concierto en buena onda (si todo no fue tan malo). Me gustó verlo disfrutar de la música y del glamour, era una instancia bastante elitista, incluso se solicitaba tenida de gala, requisito poco atinado que algunos cumplieron ( yo no por cierto), había que caminar un lote de cuadras para llegar y el camino no era apto para esos atuendos, las pobres mujeres que se adornaron con sus mejores galas y se encaramaron en sus delicados tacos agujas, seguramente odiaron a los organizadores y cuando escucharon la música de La Misión sufrieron por sus pies y por el frío, más que por los indios. …lo pasamos bien.

Perra, bruja, hada y burra, esa soy enterita porque soy más porfiada que burra…y ahí estaba otra vez preparando un nuevo encuentro erótico con El Gerente. Tú me mirabas con cara de "esta mina está loca", pero una vez más, si yo quería tú enganchabas.

Esta vez iríamos al Hotel Valdivia, pero más temprano, para que no estuvieran todas las piezas ocupadas. El seguía trasmitiendo con lo del jacuzzi y yo no tuve corazón para dejarlo con su sueño irrealizado.

Por lo demás también había algo de ego en juego, no me convencía de que las cosas no pudieran resultar, así es que premunida de mi traje rojo Ferrari que tantas satisfacciones me había entregado en anteriores batallas, me enfundé una mini de cuero, botas, chaqueta y partí una vez más súper dispuesta a matar el chuncho y tirar como una diosa.

viernes, 23 de octubre de 2009

HAY CENAS Y CENAS

¿Pero qué pasó, a todo esto con El Gerente? Me acuerdo que hablé con él acerca de la foto y del email, para tratar de cachar qué onda, es que me extrañaba tanto el comentario, incluso pensé que no le gustaba, podía ser…y me dejó más plop todavía, ya que me preguntó vagamente quién la había tomado, un amigo le dije, le sugerí si querría tomarme él alguna, me dijo que sí pero sin ningún entusiasmo, dijo que él tenía mejor cámara, que los pixeles …PUF!!!… No se trataba de un concurso de calidad fotográfica.

Pensé que simplemente yo no le movía mucho las hormonas o que no le gustaba mi poca dependencia de él. Desde el principio le expliqué muy claro que no quería ninguna relación de pareja ni nada que se le pareciera, que seguíamos siendo amigos sólo que nos conocíamos más. El declaró lo mismo así es que se suponía que todo estaba muy, muy claro.

Lo divertido era que te bypaseaba, él sabía que yo andaba con alguien, pero seguramente pensaba que era poco importante, ya que nunca dijo nada. Yo trato de no hablar de ti a menos que ellos lo hagan, simplemente por no incomodarlos.

En ese escenario se fue por unos días a Buenos Aires, estuve un rato sin noticias hasta que cayó como una bomba, un email.

Esta noche escuchando un melancólico tango que despierta mi pasión traigo a mi memoria lo que hemos vivido todo lo que me has dado, tu comprensión, tu dulzura, tu pasión, tu alegría, tu incondicionalidad sin pedir nada, siento que en tus brazos fluyo, me siento libre y completo, no sé dónde voy, es como todo nuevo y siento tu apoyo en este viaje, siento tu corazón y tu pasión. Un beso”

Me quedé pa’dentro, encontraba tan rara esa declaración estando lejos, contrapuesta con su frialdad cuando estaba conmigo, creo que él tenía miedo no más. Me preocupaba mucho cómo manejar esa situación con delicadeza, no quería perder un amigo, pero tampoco iba a agarrar papa.

Después de pensar un rato le contesté así:

Bueno, las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, viste?.......y me imagino que las noches porteñas también y acompañado de tango........todo pasando. De verdad me alegra mucho que te sientas bien; tranquilo, libre y que sobre todo te sientas apoyado por mí, no me olvido de tu incondicional apoyo cuando yo estaba pasando momentos difíciles (me ofreciste llegar con una escopeta de ser necesario) jajaja.........difícil que yo pueda hacer eso....Pero nuestra amistad de taaaaaaaaaaaaantos años justifica plenamente esa actitud. Espero que tus planes hayan sido exitosos y que te haya alegrado el gol de BOCA en vivo directo. Disfruta de tu última noche en suelo argentino y cuídate de que no te pase lo que a RONALDO.

Un beso

O sea, mi mensaje era: entiendo lo que te pasa, (estabas sólo, sin cordillera, ni empanadas de pino) te quiero mucho como tu súper AMIGA, tú también lo fuiste en su oportunidad incluso estando casado y finalmente remato con una tallita para restarle seriedad al asunto (las noticias decían que Ronaldo se había metido con un travesti).

Cuando llegó a Santiago las cosas se fueron poniendo cada vez peores, partió con una invitación a cenar en su casa con algunos amigos, gente que yo conocía, hasta ahí todo bien, pero cuando me llegó la invitación que mandó, me cayó pésimo.

Amigos míos, os echo mucho de menos y son mi núcleo más cercano, el invierno invita a que disfrutemos el calor de nuestros corazones.

Los invito a cenar este viernes (16 de mayo) a mi casa.-Les propongo algunos apoyos

Nury y Juan traigan un postre, que no sea muy calórico.

Paty y Pablo traen jugo y bebida ligth.

Carola y César traen un buen vino blanco y un rosé para el aperitivo (yo tengo tintos).

Vivi y Juan Carlos traen un picoteo suave,nada de papas fritas y ramitas, algo refinado.

Yo y Trinidad los atenderemos con una rica reineta a la piedra, acompañada de exóticas ensaladas.

Yo y Trinidad los atenderemos, ¡qué patudo!. De ahí para delante empezó un intercambio de emails entre todo el lote con preguntas de quién era y yo sus respectivas respuestas, lo encontré ultra desubicado, me cargó. Le escribí aclarándole que yo había aceptado su invitación como su amiga, no como anfitriona del cuento o dueña de casa, pero ahí se hizo el desentendido y me dijo que había sido una broma, un juego. En fin, cena de parejitas y yo atrapada, me sentía en una encerrona, como mosca en la telaraña.

No me pregunten porqué, pero esa noche fuí aunque llegué con mi aporte provocador, un postre ultra calórico. No quería ser distinta al resto de los invitados y era mi venganza contra sus kilos, es que además si yo estoy a dieta no tengo porqué obligar a todo el mundo a lo mismo.

La cena estuvo tensa, con incluso algunos brindis por las nuevas parejas (cuáles pensaba yo) y fotos juntitos, yo creo que él lo pasó mal, pero nadie lo mandó a que por unos polvos se tomara atribuciones que no debía. Fui la primera en retirarme, me imagino los comentarios después que cerré la puerta, pero no quería dejar dudas y polvo de regalo ni muerta.

Las cosas se pusieron cada vez mas surrealistas, él había perdido una apuesta, ya ni me acuerdo porqué, que consistía en invitar a la pareja que había ganado, a un fin semana en un lugar TOP fuera de Santiago. Pero entre el departamento, la decoración, el viaje y la pensión para su ex mujer, sus finanzas andaban por el suelo. Entonces esto terminó, para mi gran alivio, en una cena en un restaurante de Bellavista. La comida no fue nada espectacular y la ley de Murphy seguía gobernando nuestra "relación", si hasta para más remate esa noche cuando volvíamos, nos topamos con el cortejo fúnebre del General Bernales y con la histeria colectiva que generó esa noticia, la calle estaba absolutamente llena de gente, no podíamos cruzar por ninguna parte, era tarde y hacía un frío del demonio, yo echaba puteadas como loca, mientras él, emocionado casi hasta las lágrimas, sentía que estaba siendo testigo de un importante hecho histórico.

A esas alturas yo ya no quería salir con él, pero me daba pena que esto terminara tan mal. Quería ir corriéndome piolita, que casi no se notara, si no ¿dónde quedaba el TODOS GANAN de nuestro juego?

jueves, 22 de octubre de 2009

UNA GRATA VISITA

Nos intrigaba mucho este personaje, porque nunca actuaba según nuestra lógica, no reaccionaba a nada de lo que esperábamos, como una vez que le mandé por email una foto desnuda de cuerpo entero. Puse en el subject “PARA ABRIR EN PRIVADO” y un breve mensaje que decía “Es un regalo para animar tu lunes, espero que te guste. Besos” él contestó “Y el lunar ¿?” No es la respuesta que uno espera, pero en fin, empezó a acapararme demasiado. Quería salir todos los fines de semana conmigo y me hacía invitaciones de lo más extrañas, al principio yo enganché con algunas que en mi cabeza podían funcionar, sobre todo porque a ti no te saco ni con tecle de la casa. Me invitaba a pasar el fin de semana en Viña en el Hotel Miramar, haciendo un tour entretenido por Valparaíso, con buena comida, casino y todo eso. Me pareció bastante atractivo, pero cuando pensé que iba a tener que pasar la noche con él arriba mío, desestimé la idea inmediatamente, lo más probable es que no me hubiera aguantado dormir en camas separadas.

Otra vez me invitó a pescar a Puerto Aysén en invierno, eso es lejos el peor castigo que alguien me podría imponer, encuentro horroroso enganchar a unos pobres peces con una vil promesa de comida, me carga comer pescado, me mareo fácil y NO SOPORTO EL FRIO. Entonces a pesar de estar con otra pareja de amigos, no me dio ni pena decirle NO a su entusiasta y loca invitación.

Pero para nuestro placer mi Joven Amante tuvo unas vacaciones en el país del norte y llegó sumanente cariñoso, eso era una perspectiva de lo más apasionante.

Me fui a su departamento con toda la artillería preparada, recordaba la última vez y había sido muy hot. Me vestí con medias, portaligas, colaless y sostén de color rojo, guerrera total.

Dispuesta a exorcizar las malas vibras que podían haber quedado después de los encuentros con el Gerente, me las jugué con emoción y encanto.

Puso música, adecuó la iluminación y yo empecé a bailar frente a él lento y sinuosa, bajando y subiendo por su cuerpo, como si fuera un caño. Me saqué la ropa y wuaaaa, quedó absolutamente deslumbrado ¡Qué mujer! ¡Rojo Ferrari! ¡Feliz me voy al infierno! Fueron algunas de sus exclamaciones. Ahora sí, pensé y de ahí para adelante fue fantástico. Se sacó la camisa casi desesperado tanto que los botones volaron, su pico duro apareció como en una explosión.

Yo pensé que me iba a embestir inmediatamente, entonces le pasé un condón y me puse en cuatro patas, en el living sobre unas colchas que había traído, él calmó el ritmo y empezó a pasarme la lengua por la zorra que ya estaba muy mojada yo me inclinaba con el pecho casi tocando el suelo para facilitarle la tarea, me agarraba los glúteos con las manos. Podía sentir su aliento caliente, cada vez más agitado empezó a pasar su lengua por mi culo, tuve un segundo de pudor, de vergüenza, pero pensé, me gusta, si a él no le gustara no lo estaría haciendo, entonces todo fantástico y a disfrutar ….¡PUTAS QUE TIRAMOS RICO!

Llegué a chillar, todo se fue dando, la sincronía, los tiempos, incluso después que acabamos, los dos queríamos más, sólo que él quería seguir conmigo y yo ya cortaba las huinchas por estar contigo.

Me fui enferma de caliente y feliz, se me hacía tan largo el camino, pero disfrutaba cada segundo pensando en cómo habíamos tirado, recreándolo.

Llegué a tu casa babeando de gusto y de amor, es como si el pecho me fuera a reventar, con ganas de gritar, no puedo creer todo lo que te amo y la calentura es a todo dar. Me oliste, pasaste tu lengua por todos los rincones de mi cuerpo. Y te relaté toda la escena sin omitir detalles, ni emociones.

martes, 20 de octubre de 2009

TOUR POR SANTIAGO DE NOCHE

Cuando te llamé estaba ATACADA, pensé que hablando contigo se me iba a pasar un poco, pero fue no así, lo peor de todo es que ni siquiera me podía quitar las ganas contigo, eso me habría servido mucho. Bueno por lo menos me sirvió para tomar la determinación que NUNCA MAS tiraba con otro sin después irme a tu casa.

Finalmente terminamos riéndonos, igual me gusta sentir que hay grandes diferencias, es como corroborar que tú eres mi mino y que el resto no tiene la misma importancia, por una cuestión de piel más que por algo pensado y establecido.

Me encanta quedarme dormida abrazada a ti después que tiramos, esos momentos de ternura los comparto sólo contigo, con los otros weones es impensable.

Pero el Gerente no tenía porqué saber eso, después de un par de días se me había pasado la rabia así es que cuando me invitó a bailar acepté, me gustaba que pensara en otras instancias, que se las jugara por algo entretenido. Pero esta vez no me permitiría cometer errores, le dije que no quería que me pasara a buscar, que yo dejaba mi auto en su casa y que ahí salíamos donde quisiera, se quedó pa’ dentro cuando le dije que no me gustaba que mis hijos me vieran salir muy seguido con nadie, ahí no dijo nada más.

Tú me esperarías hasta la hora que fuera y me quedaría a dormir contigo, eso ya constituía un mejor inicio.

Me llevaría a bailar a un lugar medio ochentero, donde la edad media era 35 años, buena música y a mí me gusta bailar, después de ahí iríamos a un motel pirulo en las cercanías. Yo tuve que zapatear por la cena porque como él estaba a dieta, comer no estaba dentro de la planificación.

Partimos en nuestro tour, pero me costó harto entender porqué nos desviábamos del camino, sólo cuando se estacionó me contó la razón, teníamos que pasar a una farmacia de barrio donde vendían VIAGRA sin receta médica, la verdad es que a mí no me importa, pensé que él podría estar más tranquilo y que seguramente lo pasaríamos mejor.

Con las famosas pastillitas azules en la mano, no fuimos a la Disco, parece que el Gerente estaba nuevamente cumpliendo uno de esos sueños que tenía guardados debajo del colchón, porque se veía radiante y feliz, mientras nos movíamos tratando de parecernos a MADONNA que se veía en una pantalla gigante en el fondo. Cuando llegó el regaetton le bajó nuevamente el asombro y empezó con sus comentarios un poco weones, pero lo pasamos bien, yo aproveché de comer algo mientras estábamos ahí, ya que seguramente los restaurantes estarían cerrados cuando saliéramos. Además yo tampoco quería dilatar tanto el encuentro.

Algo cansados del bailoteo nos dirigimos al COZUMEL que era un motel bastante pirulo que él había encontrado en internet, nos estacionamos frente al intercomunicador y las habitaciones con jacuzzi estaban ocupadas, él quería una habitación con jacuzzi. No fuimos entonces al mítico Hotel Valdivia, llegamos a esa especie de celda encajonada y tuvimos que esperar largo rato hasta que llegara una mujer a atendernos, nuevamente las habitaciones con jacuzzi estaban ocupadas, quedaban sólo las súper VIP, yo me hice la austera y le dije que eran demasiado caras, la verdad es que no me daban las ganas, si nos quedábamos en algo muy top, si me costaba arrancarme de su casa, seguro me iba a costar mucho más sacarlo de ahí. Dos malas señales me diría algún gurú, pero yo empecinada en demostrar que la ley de Murphy vale hongo, le dije “gordito vámonos al depa mejor”.
Llegamos al departamento y se tomó inmediatamente la pastilla azul, yo prendí un pito, después un cigarrillo tratando de hacer tiempo mientras le hacía efecto la famosa pastillita.

Yo había tenido una experiencia anterior con un hombre que tomaba Viagra y la verdad, la diferencia es notable, en mi cabeza media volada me imaginaba un pico duro por mucho rato, me calenté y me empilé ya que venía medio cansada. Ya estaba más preparada acerca de lo que podía esperar y lo que no, así es que me saqué la ropa sin expectativas de grandes exclamaciones, pero que haya agarrado mi colaless para mirar cómo era esa prenda, lo encontré bien freak.

La verdad es que no es muy interesante entrar en detalles, lo fundamental es que a pesar de la pastillita mágica y de unos condones extra sensibles que él había comprado, su performance fue pobre, pobre.

Por lo menos me costó menos trabajo que acabara, así es que en cuanto esto ocurrió, yo cual cenicienta a punto de perder sus encantos, me escabullí a pesar de su asombro y sus reclamos (decía que la pastilla estaba empezando a hacer efecto), me vestí rauda mientras él seguía insistiendo en que no era tan tarde, no podía creer que me fuera sin ducharme. Le di un beso y me fui. El corría como loco, se encaletó un buzo y una polera para acompañarme hasta el estacionamiento.

Yo soy una convencida con eso de que hay que dar oportunidades para que las cosas funcionen…y eso ...que no sea porque no se intentó.

domingo, 18 de octubre de 2009

EL GERENTE


El Gerente (ingeniero) ocupaba un importante cargo en una gran empresa, por lo que cuando se separó no se fue ni los primeros días a la casa de un amigo, algún familiar o arrendó una pieza por ahí, no, él arrendó un bello departamento en un barrio residencial y lo alhajó completamente nuevo, pensando en el color de las alfombras, cortinas y todo eso. Yo como fémina que soy le ofrecí ayuda en esos menesteres, pero cuando lo vi tan embalado con la decoración lo dejé solo.


Obvio era que yo, la mujer que lo acompañaba en ese trance de separación conociera prontamente su nuevo hogar, pero extrañamente fue posponiendo ese paso en reiteradas ocasiones. Me dio mala espina esa tramitación innecesaria, pero deduje que ese iba a ser un paso importante para él, que si tenía que prepararse, como me lo confesó, debía pensar que iba a ocurrir algo de veras especial.


No diré que no lo encontré dulce, ni que no sentí un incentivo grato para mi ego, pero como no me gusta esperar por lo que quiero, precipité la visita forzando la invitación.


Digamos que yo fui víctima de hombres dominantes durante largo tiempo, asumiendo toda la responsabilidad que me cabía en cada una de esas relaciones algo enfermas, me puse como desafío enfrentar una vez más uno de esos ejemplares, pero ahora en una parada muy distinta, yo no necesitaba nada de él, pero quería ver si era posible doblarle la mano a un tipo con esa personalidad.


Forzado por mí me invitó a cenar, me daba mucha risa ya que me preguntó no una, sino muchas veces si quería sushi, le contesté que no la misma cantidad de veces que preguntó, sin embargo como no era lo que quería escuchar, no terminaba de convencerse de que eso era así.


Bueno poco importa lo que comimos, era simplemente para graficar lo difícil que es relacionarse con ellos cuando uno no está dispuesto a ceder constantemente. En lo que sí cedí y después me arrepentí mucho, fue en que insistió en no darme la dirección sino en ir a buscarme a mi casa, no resultaba muy problemático salir de mi casa con él, mi amigo de siempre, pero…


El estaba visiblemente nervioso e intentaba ser extremadamente atento, yo sabía exactamente a lo que iba pero tampoco quería hacerle fáciles las cosas, muy coqueta pero no evidente, interpretando siempre el rol de “su amiga de toda la vida”, igual si intentaba algo corría el riesgo que yo me escandalizara y lo mandara a la cresta.


Me quedé en la terraza mientras él cambiaba por enésima vez el DVD que había colocado en un súper equipo, con una súper pantalla.


Lo sentí acercarse e instalarse a mi lado, después pasó su brazo alrededor de mi cintura, sabía que todos sus movimientos estaban fríamente calculados, mi Chapulín Colorado entonces formuló una muy pensada pregunta ¿Te incomoda esta cercanía? respondí NO, sin mirarlo, sin emoción ni tono, entonces se acerco aún más y volvió a formular la misma pregunta, mientras yo seguía mirando a lo lejos al otro lado de dónde él estaba, di vuelta la cabeza y mi boca quedó muy cerca de su boca y le contesté nuevamente no, entonces se acercó y me besó, fue un beso extraño, me causó gracia, algo torpe y sin mucha magia.



Seguimos atracando en el living de su casa con Led Zeppelin de fondo, a pesar que cuando insistió en preguntarme qué era lo que yo quería escuchar, le dije cualquier cosa menos rock.


Me saqué la ropa entre sus disculpas de que no sabía si iba a reaccionar o no, ya que no había tirado hacía mucho tiempo, no me quiso confesar exactamente cuánto tiempo estaba sin sexo, pero yo sabía que su mujer no le daba la pasada desde hacía varios meses.


Empezamos a atracar en un sillón de cuero, me saqué los pantalones y la blusa y quedé en ropa interior, en general en esa etapa yo recibo alguna exclamación de parte de mis amantes, porque me preocupo de que la ropa sea sensual, que me quede bien y no tengo mal cuero, pero esta vez él estaba más bien extrañado, parece que yo era la primera mina que veía en colaless, también se extrañó mucho (o quizás era su manera) cuando empecé a chuparle el pico, un pico que según él era de proporciones XL , se autodenominaba bien dotado y la verdad yo con mi experiencia lo veía “maomenitos” no más. Se lamentó de no tener condones, pero yo fui hasta mi bolso y saqué un par, se lo pasé para que se lo pusiera y no sé qué tipo de condón habrá usado, si alguna vez usó, pero según él le quedaba muy apretado y no era como Mr. Big que su cabezota le entraba con hartas dificultades, a él le quedaba bastante holgado.


Después de aceptar que el condón era de su talla empezamos a darle en el mismo sofá de cuero del living, él tenía una especie de fantasía erótica con ese lugar y la verdad a mí me daba lo mismo.


Empezó a tener problemas con su erección y le echó la culpa al condón, se lo sacó e intentó seguir sin protección, ahí yo paré, le resté dramatismo al tema pero le dije que hasta ahí no mas llegábamos, que sin condón ni cagando, alegó su resto pero nos fuimos a su dormitorio y se puso el otro condón.


En ese momento la cosa se puso rara ya que empezó a confesarme su interés de siempre y a acordarse de que él había planeado pedirme pololeo justo el fin de semana que yo aparecí pololeando con mi marido. Estaba como anonadado por el hecho de estar convirtiendo en realidad su sueño de tantos años, yo para restarle importancia al tema, le pregunté con cuantas minas había tirado, cuando me contestó algo aproblemado 10, le repliqué ¡qué pocas! Cualquier cosa con tal de salir de esas aguas profundas.


Me costó harto tirar con él, primero porque su pico flaqueaba pero él insistía, segundo porque estaba bastante pasado de kilos, ciertamente tú eres el más delgado de mis amantes, los otros son más bien robustos y no tengo con ellos grandes problemas, pero al Gerente, si lo montaba me quedaban demasiado abiertas las piernas y terminaba con los muslos acalambrados. Yo debajo tampoco resistía mucho porque él, a pesar de ir al gimnasio todos los santos días, no sostenía su peso, lo dejaba caer sobre mí y me aplastaba, de lado chocaba mi culo con su guata, en fin ¡putas que me costó!


Hice todos los esfuerzos del mundo para que acabara, y quedé agotadísima cuando por fin lo logró. Después de eso me quise ir inmediatamente y él empezó con los abrazos, no entendía que yo no quería nada de cariño, más bien arrancando me fui a la ducha y me siguió, agarró el jabón y empezó a pasarlo por mi cuerpo. Ahí estuve a punto de colapsar alegué que la ducha estaba demasiado caliente y cuando él fué a regular el calefón, aproveché para salir rápidamente de la ducha y secarme, sino seguro me habría secado el potito.


Malo el polvo, en general no espero que las primeras veces sea bueno, pero nunca tan malo.

Me llevó de vuelta a mi casa, era ya bastante tarde. El seguía trasmitiendo en una onda súper rara, cómo que qué pasaría si mi ex marido o su ex mujer se enteraban, le dije que a mí no me importaba pero que veía muy difícil que se llegaran a enterar si ni yo ni él se los contábamos y contárselos era aún más raro.


Cuando llegamos a mi casa, no lo hice pasar pero me despedí cariñosa ( si tan perra no soy).Ya era demasiado tarde para sacar mi auto e ir a tu casa. Eché puteadas para el mundo porque de haber ido en mi auto hubiera llegado a tu casa a cualquier hora, pero ahora no me quedaba más que acostarme y llamarte.



A nadie le gusta contar cosas pencas, pero todo es cultura, de todo se aprende algo.... o por lo menos eso dicen, pero si piensan que esta historia termina aquí...están muy equivocados.

jueves, 15 de octubre de 2009

LA PARTIDA


El Joven Amante fue un gran aporte, él era como esos alumnos aventajados que tienen muchas ganas de aprender, siempre dispuestos, súper entregados, con iniciativa propia y lo más importante con una fe ciega en las enseñanzas de su maestra.

Me sentía muy contenta con él, se acomodaba muy bien a nuestras exigencias, pero la felicidad no fue eterna, ya que se ganó una Fulbright y tuvo que irse un largo tiempo a USA, por motivos de estudio (de otra clase, no los que yo le entregaba). Yo tuve que darle mis bendiciones, apoyo y por supuesto desearle que le fuera muy bien.

Pero su partida me dejó una especie de vacío, Mr. Big y Chico Guapo son grandes partenaires pero necesitaba algo distinto, algo nuevo, algo más emocionante.

Yo tenía un amigo de toda la vida, compañero de universidad, a quien le conozco a toda su familia, él a toda la mía, salimos muchas veces en parejas y vivimos juntos muchos episodios familiares, en fin, pasamos muchas etapas de la vida uno al lado del otro, pero nunca habíamos estado uno encima del otro.

Digamos que este personaje era muy parecido a mi marido, trabajaron juntos muchas veces incluso desde la Universidad, mi marido era el profesor de cátedra y él era su profesor auxiliar, después trabajaron juntos en otras empresas. Tenían además una personalidad bastante parecida, muy dominantes, soberbios y protectores.

Este amigo fue un tremendo apoyo cuando yo, finalmente, me separé. En esa época yo estaba súper deprimida pero no porque mi matrimonio llegara a su fin, sino porque mi amante de 10 años me había dejado desolada. Igual yo creo que las mujeres al separarnos necesitamos de un hombre al lado, tenemos que sentir que cerrar ese capítulo no implica el fin del libro, por lo que un buen amigo macho, que se ofrezca a defendernos frente a cualquier peligro y sucumba ante nuestros coqueteos, es siempre bienvenido.

Almorzábamos juntos sagradamente una vez a la semana y él me empujó para que yo hiciera una especie de taller de crecimiento personal que, siendo muy franca, me sirvió increíblemente, gracias a ese taller quise recuperar a la persona que yo era y había estado guardada en un baúl, castigada por indecente, estoy segura que si no hubiera hecho ese taller, no estaría contigo, ni sería la perra gozadora que soy.

Bueno, él aún estaba casado y según lo que me contaba, intentaba salvar su matrimonio. Nunca había pasado nada impropio o reprochable entre nosotros, pero siempre estuvimos muy cerca, yo incluso le entregaba algunos consejillos para que reencantara a su mujer.

La reconquista de su mujer fue de mal en peor y terminó en una separación llena de mala onda y peleas de lo más rasca. Yo tenía hartas ganas de hacerme a un lado para que no me fuera a agarrar el rasquerío, pero mi “deber ser” me decía que no podía abandonarlo en respuesta de lo bien que él se había portado conmigo en similares circunstancias.

Ahora yo siempre me di cuenta que él me miraba con otros ojos, incluso su mujer hacía pequeñas escenas de celos, que yo en mi inocencia más absoluta, disfrutaba con un cierto aire de superioridad.

A poco de separarse las cosas cambiaron abruptamente, y sin lugar a dudas se hizo merecedor de algunos capítulos en los cuales contaré con detalles mis aventuras con el que llamaremos Gerente.

martes, 13 de octubre de 2009

AVENTURA MOTELERA


Las fotos fueron el mejor regalo que podía darte, además Mr. Big resultó ser bastante buen fotógrafo y se las jugó con el juego de espejos y todo eso. En tu cabaña tienes dos fotos mías que imprimiste y enmarcaste, en las dos estoy desnuda: una es la primera foto desnuda que me sacaste, la llamamos clásica y es la foto que tengo en mi perfil de este blog y la otra es una de las que tomó Mr. Big, ésa es el símbolo de mi perrería.
Tú estabas feliz, con esas fotos podías hacerte una idea bastante más acabada de mis aventuras, de nuestras aventuras, recuerdo que yo quise verlas primero porque pensaba que tal vez a ti te iba a chocar mucho si Mr. Big aparecía en alguna de ellas, como me dijiste que lejos de chocarte, la idea te calentaba, me relajé y te dejé abrir las fotos en el compu.
Miraste las fotos una y otra vez, después quisiste que fuéramos al mismo hotel, así es que partimos, ese día yo no me puse ropa interior, iba con el mismo vestido pero sin nada debajo, tú llevabas la cámara y un pito. Al Brruce y los condones los dejamos (nosotros no usamos condones).
Al llegar pedimos la habitación de los espejos pero lamentablemente estaba ocupada, así es que tuvimos que conformarnos con otra, no era cosa de ponernos a esperar que la desocuparan.
Era divertido estar contigo en el mismo lugar en el que había estado unos días atrás con Mr. Big, tomaste fotos, nos fumamos un pito y tiramos alegremente, disfrutaste como cabro chico esa aventura motelera, vimos películas porno, te llevaste los fósforos de recuerdo, también tuvieron que avisarnos varias veces que estábamos pasados en el tiempo.
Siento la necesidad de hacer énfasis en que sólo nosotros conocemos el juego, mis amantes no tienen idea que tú sabes y alientas mis aventuras. Ellos piensan que yo soy una perra infiel común y corriente y seguramente piensan que tiro con ellos, porque nosotros tiramos mal o porque ellos son indiscutiblemente mejores. Yo siempre trato de dejarles muy en claro que estoy feliz contigo y que lo pasamos la raja en la cama, pero ellos no deben entender cuáles son las razones que impulsan mi infidelidad.
Regresamos a la casa, yo seguía sin ropa interior, era verano hacía calor y la sensación de andar sin ropa interior es hotísima. (Eso no me funciona mucho en invierno, de hecho yo soy un animal de verano, con calorcito me dan ganas de todo, de sacarme la ropa, de exhibirme desnuda, de posar para fotografías, de tirar como perra caliente. El frio definitivamente me paraliza).
Después de cada una de mis aventuras tú repones inmediatamente el par de condones y el pito si lo hemos fumado. Aunque uno nunca sabe cuándo saltará la liebre, esto a veces me parece una presión un poco incómoda, es que aún no hemos terminado de disfrutar la aventura anterior y ya siento que quieres otra, en todo caso no me dejo intimidar por esa supuesta presión, si bien siento que yo llevo el mayor peso de estas aventuras, las disfruto a morir.
Tampoco puedo negar la certeza de que mis aventuras son muchas menos de las que tú quisieras. Eres un goloso irremediable.

domingo, 11 de octubre de 2009

EL RETORNO DE MR BIG

Antes de mi cita con el Joven Amante yo había tenido un breve encuentro con Mr. Big en su oficina, las circunstancias habían sido casi calcadas al encuentro con Chico Guapo, sólo que no me apoyé en una silla sino en un escritorio.

Como he dicho en posteos anteriores no es muy cómodo tirar en oficinas, pero en ciertas ocasiones hay que aprovechar las posibilidades que nos brinda ese templo del trabajo. Después de mi breve polvo con Mr. Big en ese lugar, quedamos con ganas de hacerlo como corresponde e hicimos una cita para ir a un hotel.

A ti te pareció espectacular la idea, disfrutabas como enfermo de cada una de mis aventuras por muy rascas que fueran, escogiste mi ropa interior, esta vez iba a ir con un conjunto rojo, me entregaste dos condones, me pasaste un pito y como Mr. Big al igual que Chico Guapo se quebraban diciendo que podían tomarme mejores fotos que las tuyas, decidimos que si querían podían hacerlo, pero con tu cámara, o sea todas las fotos que pudieran tomar quedarían en nuestro poder, de otra manera no hubiera aceptado. Preparaste la cámara, me enseñaste lo básico y me la llevé en mi bolso.

Tú ya habías tomado la costumbre de fotografiarme después que volvía de mis citas con otros, te gustaba dejar todo registrado, las fechas anotadas, fotos de la ocasión y además implementaste un rudimentario sistema para grabar mis relatos. No es muy fácil escucharlos, entre susurros la mayor cantidad de las veces absolutamente incomprensibles, gemidos y gritos. Fuiste poco a poco mejorando la tecnología, los últimos se escuchan mejor, pero los gemidos y gritos, no hay cómo sacarlos.

Bueno vamos a la cita, era verano y llegamos en su auto hasta un motel céntrico, cuando se bajó del auto en el estacionamiento le pedí un minuto para hacer una llamada y te llamé, quería que supieras que estaba a punto de entrar. Ahora no había nervios ni angustias, sólo buena onda y ganas de pasarlo bien.

Llegamos y nos ofrecieron una pieza muy pequeña, no pusimos cara de contentos, entonces nos ofrecieron otra que quedaba al fondo del pasillo, no era mucho más grande pero tenía la particularidad de tener varios espejos: al lado de la cama, en la pared del fondo y en el frente, eso hacía que pareciera mucho más espaciosa y por supuesto le daba un delicioso toque erótico.

Yo pedí una gaseosa, él un ron, antes de que llegaran los tragos ya habíamos agarrado vuelo, yo me había puesto un vestido que era muy fácil de sacar, siempre pienso que no debe costar trabajo sacarse la ropa, no hay nada más mata pasiones que una polera o pantalón que queda tan ajustado que hay que realizar contorsiones y todo tipo de movimientos raros tanto para ponérselos, como para sacarlos.

Empezó a acariciarme sobre la ropa, el vestido corto y de seda era ideal, sus manos pasaban tanto sobre la tela como sobre mi piel …un juego delicioso, me alzó y yo me aferré con mis piernas alrededor de su cuerpo mientras él me sostenía con sus dos manos agarrando mis glúteos, yo presionaba mi zorra contra su cuerpo. Paramos porque tocaban la puerta, nos arrepentimos de haber pedido algo, pero había que abrir. Después de la mínima pausa, continuamos con lo nuestro, abrió el cierre del vestido y me chupó las tetas con una dedicación y asombro admirables. Yo había tirado muchas veces con él , pero siempre con el sostén puesto, esta era la primera vez que podía verme, tocarme y chuparme las tetas , era como cabro chico con juguete nuevo.

Se sacó la ropa y nos tendimos en la cama, yo aún tenía puesto el colaless rojo, le chupé su contundente pico, siempre cuando dejo de verlo por algún tiempo, me parece que está más grande, fui hasta mi bolso y saqué el par de condones, abrí uno para ponérselo y no pude, no pasaba la cabezota, después de luchar un rato entre risas y tallas él logró colocarlo y lo monté. Es un placer tan rico sentir la presión del gigante abriéndose paso para entrar. Yo miraba en el espejo del costado y en el del frente, mientras él miraba en el espejo que estaba en el fondo. Luego de un rato así, me puse en cuatro patas para que me penetrara en esa posición. Me embistió firme con sus manos sobre mi culo hasta que acabamos.

En la típica pausa del pucho, yo fui hasta mi bolso y saqué la cámara, simulando revisar algo. Los hombres no pueden guardarse las ganas de tener en sus manos esas cosas, así es que me la pidió, yo se la pasé, la prendió y me pidió permiso para tomarme una foto. Me puse el colaless por algo de pudor, después de todo tú eras el único que me había fotografiado desnuda, y comenzó el juego, no fue una sino varias fotos las que me tomó, yo además pensaba en ti y en lo que pasaría cuando vieras esas fotos, eran una prueba contundente, con los espejos no era fácil pero él trataba de no aparecer en ninguna de las tomas. Finalmente me saqué el colaless y posé desnuda siempre en forma bastante púdica, nada de piernas o culo abierto, eso es sólo para ti.
Pero igual nos fuimos calentando mucho, en un momento me dijo que le parecía espectacular sacar fotos con pitos, que eso calentaba mucho, yo saqué el pitito y lo prendimos, un poco paranoicos por el olor y todo eso.
Lo fumamos y entramos en ese estado maravilloso de calientes volados. Nos olvidamos de las fotos y empecé a lamer ese pico delicioso nuevamente, miraba sus ojos azules maravillados mientras lo chupaba lentamente y metía esa delicia en mi boca, el segundo condón se lo puso él y lo monté , me corría una paja mientras yo disfrutaba del regalo que tenía entre las piernas, sintiendo como llegaba hasta el fondo. Quise entregarle el mando y me acosté de espalda para que él llevara el ritmo, me penetró con mis piernas sobre sus hombros, al parecer la postura hacía más intimidante el porte de su miembro, porque lo sentía a la altura de la garganta.

Acabamos de nuevo, habríamos seguido jugando pero lamentablemente la realidad nos decía que ya era tiempo de irnos, de hecho ya nos habían llamado para anunciarnos que debíamos dejar la habitación por lo menos dos veces. Esa es una de las cosas malas de los hoteles rascas. Se duchó mientras yo lo miraba por un ventana que daba a la pieza ( yo no me ducho nunca después de tirar, a petición tuya).

Volví directamente hasta tu casa, abriste la puerta y me sacaste el colaless, sin cerrar la puerta todavía lo oliste con deleite, metiste tus manos en mi zorra que estaba empapada y te las llevaste hasta la boca, entramos y me senté en una silla, ahí me chupaste la zorra haciéndome acabar por lo menos un par de veces. Me fumé un cigarro mirándote. El ataque de amor que nos inunda en ese momento es algo indescriptible. Cuando te entregué la cámara me sentí entregándote un tesoro. Nos fuimos hasta la pieza del fondo, pusiste tu micrófono y comencé a relatar y recrear lo sucedido. Tiramos como dioses, me quedé a dormir contigo ese día, el placer fue absoluto.
La fotografía que ilustra este posteo la tomó Mr. Big, en esa ocasión.

sábado, 10 de octubre de 2009

EL JOVEN AMANTE


Curiosamente no recuerdo cómo fue que manejé la situación, para que las cosas entre Joven Amante y yo fueran cambiando, seguramente no me costó mucho sino me acordaría, pero lo concreto es que él tenía polola, una muchacha que según pude intuir, no le interesaba mucho.
Sólo me acuerdo que estaba en mi oficina cuando lo toreé y embistió, quedamos de encontrarnos en su departamento una tarde, pero antes nos juntamos en una reunión más bien social, en un conocido lugar de Bellavista, yo lo invité a él con su polola, además estábamos mi mino, yo y varias otras personas. ¡Perra descarada! la velada fue grata, aunque con algún grado de tensión.

Me imagino que se aterró, ya que después de esa reunión quiso echar pie atrás, con el argumento de que mi mino le caía demasiado bien. No me dediqué a analizar si era o no la verdadera razón, pero mi superioridad en el manejo de la situación no le permitió escapatoria. Después de patalear un rato, se volvió a encantar y mantuvimos la cita.

El día de la cita, yo estaba muy nerviosa, tú estabas fuera de Santiago y no ibas a llegar hasta el otro día, así es que nos comunicábamos sólo por teléfono.

También me intimidaba la diferencia de edad, pero eso lo manejaba mejor, ya que quería instruir, deleitar, asombrar, quería tener el manejo de la maestra frente al discípulo y eso me daba toda la energía que necesitaba para seguir adelante.

Recuerdo que te llamé temprano, cuando todo estaba dispuesto y me diste el último empujoncito que necesitaba. Llegué a su departamento en mi auto, él me esperaba pero cuando llegué, bajó a comprar algo para beber y aproveché ese instante para llamarte nuevamente. Me sentía súper perra de estar hablando contigo en esas circunstancias, quedamos en hablar después, cuando me fuera a mi casa.

Cuando él volvió yo ya había cortado y estaba esperándolo más tranquila, sirvió un par de pisco sour, encendí un cigarrillo y conversamos un rato. Después fui yo la que tomó la iniciativa y empecé a besarlo, chupándole delicadamente los labios, reconociendo esa boca distinta, nueva, sorbiendo la saliva, jugando con la lengua, gustando el sabor a macho, a testosterona que emanaba y que yo absorbía. Me había puesto nuevamente el vestido abotonado adelante por lo que me fue muy fácil abrirlo y dejar al descubierto todo mi cuerpo, ese que él no conocía, que nunca había visto. Descubrí en su mirada el asombro y la fascinación, eso me calentó mucho, le desabroché el cinturón y el pantalón y atrapé en mis manos ese pico desconocido duro, firme y me puse a jugar con él, a acariciarlo, a pasarle la lengua suavemente para después meterlo en mi boca, chupando sin apuro, sus gemidos y palabras me indicaban que estaba gozando como loco. Me sacó la ropa y empezó a meter sus dedos en mi zorra, se percató de que estaba mojada. Yo no podía ni quería dejar de pensar en ti, pero no me resultaba fácil poder compatibilizar ese pensamiento tan potente con el hecho de estar tirando derechamente con otro. Quería guardar todos los detalles en mi cabeza, para compartirlos contigo después, sin embargo el momento era tan intenso, que todo se me revolvía.

Intenté abocarme a lo mío concentrándome en mi Joven Amante, que me chupaba la zorra mientras yo estaba sentada en un sillón con las piernas muy abiertas. Quería que me penetrara por lo que busqué el condón, que anteriormente tú me habías pasado para la ocasión y se lo puse.

Me senté sobre él en el sillón ensartándome en su pico mientras lo besaba, lo monté tomando yo el ritmo del polvo tratando de calmar su ansiedad, ya que él estaba muy acelerado.
No quise que nos fuéramos a su dormitorio, por lo que él trajo unas almohadas y colchas que tiró en el suelo del living. Ahí me penetró de frente sobre mí, yo lo abrazaba con brazos y piernas tratando de acomodarme a su contorno, con la idea de hacer mínima la separación. Me sorprendía escuchar sus "perrita" , siempre con mucho cuidado como para no ofender.
Me di vuelta quedando boca abajo para que me penetrara de esa manera, luego de un rato en esa posición acabamos. Descansamos un momento en silencio, él quería volver a la carga inmediatamente (el impetuoso vigor de la juventud) pero para mí había sido suficiente, te instalaste en mi cabeza y ya no pude sacarte. Me vestí rápidamente, me despedí cariñosa y salí.

Te llamé apenas pude, era tan horroroso no tenerte ahí, no estar contigo, me hacías mucha falta. Ya acostada en mi cama te llamé para contarte todo lo que había pasado, estaba muy caliente y no estabas tú para calmar mi ansiedad, no me gustó sentir ese vacío, necesitaba tu cuerpo, tus manos, tu boca, tu pico y no sólo tu voz al otro lado del teléfono.

Sentía que estabas conmigo, te corrías una paja mientras me escuchabas, te imaginé en esa situación, con el Lucho en toda su magnitud entre tus manos y me calenté más aún, traté de hacer lo mismo, cerré los ojos y empecé a tocarme, el placer definitivamente no era total, ni siquiera existía el Brruce.

Me dormí incompleta, intranquila, en ese momento no pude calificar de buena la experiencia.

Mi tranquilidad volvió junto contigo al día siguiente, me vestí igual que para mi Joven Amante, recreamos la situación del día anterior y tiramos delicioso, ahí recién sentí que todo calzaba, entonces lo disfruté exquisitamente…aún había mucho que aprender.

viernes, 9 de octubre de 2009

CAMBIO DE APARIENCIA


Esta experiencia extrema me dejó en la piel una sensación deliciosa, como de perra en celo, lujuriosa, seductora, atractiva a morir, esa manera de sentir se vio reflejada en una tremenda seguridad.
Tú venías haciendo un estimulante trabajo de apoyo para que yo tuviera esa seguridad, desde que nos conocimos, cuando me ponías frente al espejo (tratado en un posteo anterior), las fotografías (idem) y tus continuos halagos.
Yo siempre fui extremadamente delgada y me movía en un ambiente laboral en donde esa condición estaba sobrevalorada. La delgadez no siempre va de la mano con la sensualidad física y cuando te conocí, si bien es cierto ya había aumentado unos cuantos kilos, aún no tenía muchas curvas. Tú nunca me dijiste nada respecto a la falta que podrían hacerte esas curvas, pero muy piolita empezaste a regalonearme con exquisiteces de alto contenido calórico y así disfrutaba, por ejemplo, del delicioso pan amasado con chicharrones que me ofrecías en las tardes y mañanas. Me costó trabajo acostumbrarme a esta nueva apariencia, de hecho aún me cuesta aceptar algunos volúmenes cercanos a mi cintura, pero mi cuerpo ahora es muchísimo más voluptuoso que antes, tengo caderas más redondeadas, tengo un trasero de mejor tamaño y si bien es cierto mis tetas son aún muy pequeñas, antes simplemente no existían. Evidentemente esos kilitos que me habías hecho ganar, eran un gran aporte a esta nueva Trinidad, que era tan femenina como antes pero mucho más carnal, menos etérea.
Bueno en esas condiciones estaba cuando empecé a forjar una nueva idea en mi cabeza, quería un desafío mayor. Chico Guapo era un antiguo amante, eso da mayor tranquilidad pero le resta emoción, además como ya me conocía, me costaba un poco asumir completamente esta nueva identidad mía, más liberada, menos cartucha, nada dama, muy perra. Por lo que cuando apareció una nueva posibilidad, agarré papa inmediatamente y te lo propuse. El candidato era un joven de unos 29 años a quien conocía desde hacía 3 años y con el cual había entablado una relación de amistad lejana, de cariñosa cordialidad.
Me encantó la idea de romper de una la figura compuesta que seguramente él se había forjado de mí, además nunca me había relacionado con alguien tanto menor que yo, eran muchos los desafíos planteados y, como siempre, el riesgo de hacer daño era cercano a cero.

Lo llamaremos Joven Amante.

miércoles, 7 de octubre de 2009

DESPUES DEL HURACAN



Me resulta increíblemente extraño que te guste imaginarme con otro, que te guste saber que estuve tirando con otro, que te guste sentir que estoy mojada por otro, que me huelas- ese día no hubo ducha ni nada que se le pareciera, yo tenía el olor de Chico Guapo incrustado en la nariz….bueno y en otras partes.
Según tú, sientes celos igual pero algo que no sabes qué, los trastoca y se vuelven excitación y calentura.
A mí lo que me encantó fue la libertad que me diste, “lo que tú quieras va a estar bien” eso fue lo que me dio finalmente la tranquilidad que necesitaba.

Parece un sueño, la súper fantasía, yo hago lo que quiero y tú eres mío no más, jajaja igual al escribirlo me parece demasiado bueno para ser cierto, ¿no será una especie de estafa disfrazada?

Porque la verdad, es muy rico tirar y si uno en general no lo hace aunque te guste otra persona que no sea tu pareja, es por no arriesgar lo que tienes o de egoísta, porque no quieres compartir lo que consideras tuyo, ya que si tú lo haces, es posible que la cosa debas aceptarla al revés. Y yo tengo TODO, puedo disfrutar del placer de tirar con otros, chupar otras bocas, sentir otros picos dentro de mí, abrazar otros cuerpos a sabiendas que a ti te encanta, que te proporciono con eso una enorme cantidad de placer y ni siquiera tengo que ponerme en el caso contrario, de que tú te tires a otra.

Como sé lo que yo siento con otros, tengo la certeza de que si tú quisieras yo también podría aceptar que estuvieras con otras, no me atrevo a pensar que pueda disfrutarlo, pero a tí no te interesa, entonces todos ganamos.

Además igual tenemos un compromiso, una relación de pareja rica y entretenida, acogedora, te amo como loca y siento que tú también me amas muchísimo.
Ahora siento que esta perversión nuestra nos ha unido mucho más, somos SOCIOS, yo soy tu perra y me encanta que tengamos estos secretos, estas cosas que nadie sabe, que pocos imaginan y que comparto públicamente en este blog.

A mí siempre me preocupa el vacío que puede quedar después de que la experiencia novedosa se diluye, pero ahí estás tú, seguro y tranquilo, pensando en que algo más vendrá y sabremos disfrutarlo y siempre ha sido así, siempre ha surgido algo nuevo que nos agarra como un huracán, después baja la intensidad y en esa parte donde la imaginación vuela, surgen nuevas locuras y uno se pregunta ¿por qué no?

martes, 6 de octubre de 2009

Y NOS SEGUIMOS AMANDO



Esa tarde se me hizo eterna, lo único que quería era llegar a verte, no tenía cabeza para nada más. Cuando por fin llegué a tu casa tú me esperabas como de costumbre muy tierno y algo caliente (debo reconocer que la mitad de las veces es al revés, muy caliente y algo tierno). Pero como te había dicho que iba a la oficina de Chico Guapo, no pensabas que podría haber ocurrido nada especial, así es que preguntaste sin ansiedad, sólo un “¿y… cómo te fue con tu ex amante? Te miré y te diste cuenta que algo muy especial había pasado, te acercaste inmediatamente y me abrazaste, sabías que necesitaría tu cercanía para poder asimilar de mejor manera la experiencia que había vivido. Sentía la adrenalina corriendo en mi cuerpo y te conté todo interrumpida por tus besos, caricias y tus insistentes solicitudes de todos los detalles.

Era una experiencia de infidelidad tan extraña, de hecho nunca en mi vida me he sentido más fiel y leal, mis infidelidades anteriores estaban cargadas de culpabilidad, tristeza y dolor, esta vez no había nada de eso, no era el resultado de carencias, estaba feliz contigo, era una trasgresión nuestra…igual era muy heavy.

Estábamos viviendo una experiencia única para nosotros, tú la habías imaginado incluso antes de conocerme, a mí ni siquiera se me había pasado por la cabeza, yo jamás llegué a pensar que podía protagonizar una vivencia así, y ahí estábamos un poco confundidos pero queriéndonos más que la cresta, con un grado de calentura increíble y tratando de asimilar TODO.

Tiramos nuevamente en la cocina,no alcanzamos a llegar a otro lugar de la casa, para mí era una necesidad imperiosa, sentía que sólo tirando contigo tenía la posibilidad de centrarme nuevamente, focalizarme en lo importante, de poder encauzar todo ese cúmulo energético que me envolvía. De hecho había empezado a tirar contigo desde que empecé a tirar con Chico Guapo, tú fuiste el punto de partida y todo el tiempo que estuve con él no te saqué de mi cabeza, necesitaba que tú lo cerraras. Así es que me abriste el vestido y sólo me bajé las pantys y el colaless, después me apoyé en una silla, de la misma forma que lo había hecho con Chico Guapo horas antes, para que me penetraras.

Me imagino que lo que tú sentías era bastante parecido, estabas muy caliente y con un ataque de amor que te salía por los poros.

Para el Lucho fue demasiado, quedó algo pasmado, no respondía tan rápidamente como otras veces, pero no era eso lo importante (por lo menos no para mí, para ti siempre la actuación del Lucho es primordial) yo necesitaba sentir que no te había dañado, que no nos habíamos dañado. Era muy loco que todavía pensara así después de todo lo que habíamos pasado, la llegada hasta este punto había sido súper paulatina, pero a pesar de todo eso, yo aún tenía miedo de que ese acto de infidelidad gatillara un desastre, sentía que era JUGAR CON FUEGO…

Uno con la imaginación puede hacer muchas cosas, distinta es la realidad, ahí los sentimientos y la emociones son TOTALES.